Manta y Guayaquil viven hoy el segundo día de sus festivales internacionales de teatro. En la primera ciudad, a las 20:00, se presenta el grupo manabita La Trinchera, con la obra Malanoche. Se trata de una reposición. Es una obra del año pasado. Nixon García, el director del colectivo, dice que han retrabajado en esta pieza durante los últimos meses. La han ampliado y esta noche la presentan en el marco del festival.
El director relata que con esta pieza luego viajarán al Festival de Teatro de Manizales, en Colombia, y actuarán, asimismo, en Cali y Bogotá.
En el Festival de Guayaquil, hoy, a las 20:00 se presenta el grupo cubano El ciervo encantado, con la obra Visiones de la cubanosofía. La función es en el Teatro Experimental del Centro de Arte de la Sociedad Femenina de Cultura (kilómetro 4,5 vía a Daule) y la entrada tiene un costo de 10 dólares.
En los dos festivales se desarrollan actividades paralelas a la cita. En Manta hoy y mañana se realiza un encuentro de grupos ecuatorianos de teatro; en tanto que en Guayaquil se efectúan los paneles de desmontajes: diálogos sobre la obra que se presenta el día anterior. Fuente Diario El Universo
Manta y Guayaquil son, a partir de hoy, dos escenarios para el teatro. Ambas ciudades inauguran esta noche sus festivales internacionales con la participación de compañías de Argentina, Cuba, España, Suiza y Uruguay, a más de los grupos nacionales. La red de festivales, creada hace siete años, permite que los encuentros se realicen de modo simultáneo y que las compañías internacionales actúen en las dos ciudades y posteriormente en Quito, que abrirá su festival el próximo 6.
En Manta se abre el telón a las 20:15, en el teatro universitario Chushig, con la puesta en escena de una obra teatral que recrea las vivencias de un grupo de escolares inmersos en el sistema educativo de corte fascista durante la época posterior a la Segunda Guerra Mundial en España. Nueve actores, bajo la dirección de Fernando Bernués y Mireia Gabilondo, son parte del elenco de esta obra, que representa el grupo teatral Tanttaka, proveniente del país vasco, España.
Hoy empieza la vigésima primera edición del Festival de Teatro Internacional de Manta. En el escenario del teatro Chushig y en la sala de conciertos de la Universidad Eloy Alfaro (Uleam) se presentarán algunas compañías de teatro de España, Suiza, Uruguay, Argentina, Ecuador y Cuba. Nixon García, director del Festival, anunció que al país representarán ocho agrupaciones.
Además de los dos escenarios principales, la organización dispuso otros sitios alternativos para que los artistas muestren sus obras: la sala de actos Horacio Hidrovo en la Universidad Eloy Alfaro de Manta, la Plaza Cívica y el malecón escénico en la playa El Murciélago.
PANELES El Festival Internacional de Artes Escénicas de Guayaquil ha ideado para este año los paneles de desmontajes, que son una conversación sobre la obra que pone en escena cada grupo.
EN LAS MAÑANAS Los paneles se realizarán a las 11:00, en el Centro Cultural Sarao (ciudadela Kennedy Vieja, Primera Oeste 313 y avenida del Periodista). Están abiertos a todo público que esté interesado en asistir a estos. Entrada libre.
DIARIO DE UN LOCO La primera obra que se analizará será Diario de un loco, interpretada por Michelle Mena (foto) y Lucho Mueckay, que se presenta esta noche, en la inauguración del festival. El panel sobre este trabajo será mañana.
Los equipos técnicos de dos grupos emblemáticos, La Trinchera (Ecuador) y Tanttaka del País Vasco, dan los últimos toques al teatro Chusig. Usan clavos, madera, martillos, serruchos, luces, sillas, pintura, acomodan el piano... La mañana de ayer, en el tablado del escenario, Freddy Reyes, Pablo Chávez, Luis Chaciquiza, Rubén Romero, Magareger Mendoza, y los españoles Txema González y Edi Naudó terminaban el armado de una tarima de 6x4 metros.
Tal elemento forma parte del salón de clases de la obra ‘El florido pensil’ con la cual Tanttaka abrió el telón del vigésimo primer Festival Internacional de Teatro de Manta, la noche del miércoles. Naudó llegó hace una semana a Manta, procedente del País Vasco. No tardó en aclimatarse al puerto manabita. Viste pantalones cortos y camiseta ligera. El vasco disfruta el calorcito acogedor. “Me abrasa igual que a la gente de este puerto”, dice, mientras ayuda a sostener pedazos de madera que luego son forrados con alfombras de colores oscuros. Los ambientes que necesita la obra de la reconocida compañía vasca son exigentes y coloridos. Al filo de tablado, González se preocupa por la iluminación. “La escenografía es compleja, por eso nosotros, los actores, debemos montarla”, explica.
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